El proceso de sanación despues de un rompimiento amoroso (tercera parte)
El tiempo, el tiempo..., el tiempo es nuestro aliado. Las espinas de los recuerdos se quedan, la nostalgia y su aguijón siguen, pero el dolor se diluye.
Cuando inicié esta serie de artículos creí que constaría de sólo tres partes. Según yo este proceso estaba fríamente estructurado, pero no es así, se aprende sobre la marcha.
Ahora caigo en la cuenta de que tres etapas no son suficientes.
Voy a comparar el efecto de un rompimiento amoroso con el ataque de una feroz bestia: te toma por sorpresa, te aturde, te aterroriza, te hiere y te desangra. El dolor y la angustia son reales, intensos e inflexibles.
¿Cómo va mi proceso?: Lento, lánguido, punzante y pesado. Pero firme, me ha hecho más fuerte, me ha obligado a entender mis propias emociones y mis razones.
La bestia sigue conmigo, pero ya no está encima de mí, ya no me está agrediendo, no hay violencia, sólo me acompaña, mirándome con desconfianza, con recelo, como esperando tomarme por sorpresa. Ya no le temo, la estoy entendiendo, la estoy conociendo mejor. Sé que la venceré, no sé cuando, pero la superaré y la pondré a mi servicio.
Les doy las gracias a todos y a todas quienes han enriquecido esta serie de artículos con sus comentarios, he aprendido mucho de ustedes. Gracias.
A quienes viven actualmente este proceso les digo: hay una luz al final de túnel. Este túnel es largo, largo, dolorosamente largo y agobiante, asfixiante, pero no es eterno.
Acude a tus amistades, acude a la gente que te quiere, dales oportunidad de ayudarte a sanar, a caminar más firme durante este proceso.
Como siempre, te deseo paz.


Jasso dijo
Para Stefan:
Me ha llamado mucho la atención tu frase de cierre: "...pero debemos valorarnos primero y mucho, cuando aprendamos a hacerlo creo que daremos un enorme paso."...
¿Tu crees que el sufrimiento por el rompimiento se debe a una pobre autoestima? Creo que deberíamos reforzar el punto de la autoestima mucho más.
Estoy de acuerdo que una decepción amorosa causa una gran pena. Pero creo que sufriríamos menos si nos valoráramos mas.
Saludos!
5 Enero 2010 | 11:30 PM